Es evidente que una
actitud pasiva por parte tanto de la comunidad como de las autoridades no es
una opción cuando de la supervivencia de los seres vivos del nororiente de
Colombia se trata. Cada quien tiene una
opinión y derecho a ella, pero en este caso, en cuanto a la preservación del
páramo de Santurbán, existe un común acuerdo que se puede resumir en que el
país puede prescindir de los ingresos por regalías, pero no podemos vivir sin
agua.
Celso Medina, residente
de Floridablanca, en la zona metropolitana de Bucaramanga, manifiesta: “Ya
estamos acostumbrados a que la plata de las regalías se la roben los políticos
o se pierda en burocracia, pero estamos hablando de nuestra vida y la vida de
nuestros nietos, qué les vamos a dejar? Pena me diría decirles que tienen que
irse de la tierra de sus abuelos porque fuimos tan pendejos de dejarnos quitar
el agua y lo que les dejamos no sirve para nada”.
La comunidad en general
necesita organizarse y manifestarse por medio de actividades de acción civil de
manera que sus voces sean oídas por los entes gubernamentales, sean estas
marchas, plantones, peticiones a las organizaciones responsables y de ser
necesario huelgas.
Por otro lado, las autoridades
nacionales y departamentales deben trabajar en conjunto de manera que se
expidan e implementen leyes que protejan estos territorios declarándolos
reservas naturales, patrimonio de los colombianos.
De igual manera, los propietarios
de terrenos dentro del páramo necesitan ser concientizados de la importancia de
mantener sus predios saludables y en armonía con el medio ambiente y los
ecosistemas que allí se desarrollan, no se puede olvidar que no sólo la minería
amenaza los recursos del páramo, sino que también la tala indiscriminada de la
flora nativa para del desarrollo de actividades agropecuarias.
Nini Yohana León, de Bucaramanga,
opina al respecto: “Pues hay leyes y
normas para proteger el páramo, el problema es que no hay quién las haga valer,
acá cada quien hace lo que quiere y si hay plata de por medio no hay autoridad
que valga”.
Existe una alta percepción de
corrupción por parte de la comunidad, que se ha visto burlada en innumerables
oportunidades por las corrientes politiqueras que manejan gran parte de los recursos
públicos. Es necesaria la participación
de la comunidad por medio de veedurías y controles sobre las actividades que se
adelantan en Santurbán, pues aparentemente incluso bajo prohibición, se están otorgando
licencias de explotación minera.
Se concluye que con el fin de
conservar nuestra riqueza natural y nuestro recurso más importante, como lo es
el agua, es de vital importancia la participación y compromiso ciudadano, que
por una vez no puede contentarse con ser espectador de una tragedia devastadora
que ocurre ante nuestros ojos. Hay que
emplear los recursos legales establecidos para casos como este y exigir el
compromiso del gobierno en esta materia que sin exagerar, es de vida o muerte.






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