Los conceptos de ética y
moral son frecuentemente tomados por lo mismo y a veces usados uno en vez del otro
sin embargo son diferentes, de hecho la ética tiene como objeto el estudio de
la moral y los códigos morales.
La palabra ética proviene
del griego êthos que significa
carácter. La mayoría de filósofos están
de acuerdo en que el fin último del hombre es obtener el estado de felicidad, sin
embargo muchos piensan que la manera de lograrla no es individualmente sino en
cooperación con los demás, haciendo aliados y construyendo puentes
interpersonales, de manera que deben existir una serie de normas de comportamiento
que beneficien a todos los miembros de una cultura por encima de los intereses
egoístas de un individuo en particular. Por lo tanto, idealmente los miembros de este grupo deben seguir estas
normas que les permitan evolucionar en armonía desarrollando virtudes como la
honestidad, el respeto, la bondad, la solidaridad, prudencia, etc.
Las personas que desarrollan su carácter en
torno a las virtudes tienden a tomar decisiones que benefician no sólo al
individuo sino a los miembros del medio en el que vive, mientras que el que
tiende a tomar decisiones poco virtuosas, centrándose en vicios, terminará
afectando no sólo su propia existencia sino la de los que le rodean. Estas normas o reglas que rigen una cultura o
una sociedad son denominadas “moral”, mientras que el estudio y reflexión sobre
estos comportamientos es la “ética” e indica lo que está justificado o es
válido.
Las personas hacemos lo que es ético porque
nuestra sociedad o cultura nos dice que es lo correcto, sin embargo hacemos lo
que es moral porque creemos que es lo correcto.
Un individuo puede seguir un código ético
determinado y aun así no tener sentido moral en absoluto, de la misma manera
una persona podría violar principios éticos dentro de un sistema dado si cree
que es lo moralmente correcto.
Es muy común hoy en día pensar que la moral
es en esencia subjetiva, sin embargo pensadores como Adela Cortina estarían en
desacuerdo dado que hay principios que aparentan ser superiores
independientemente del medio en el que una cultura se desarrolle, por ejemplo
el respeto a la vida, la aversión a la tortura, la solidaridad con el
necesitado, entre otros.
El poster de padlet con el dilema ético elegido se pueden encontrar en esta dirección:
http://es.padlet.com/wall/vxm8v326a2b4
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El sentido de la ética y su incidencia
en el comportamiento humano, en las profesiones y en la sociedad contemporánea.
La ética es aquella que contesta
aquellos interrogantes que se presentan en la vida de los individuos cuando
éstos quieren saber qué normas morales son necesarias y deben ser
seguidas. Actualmente la ética es para
muchos un asunto subjetivo, dependiente de las normas morales de la cultura o
sociedad que se estudia, sin embargo para otros pensadores es más bien un tema
objetivo pues hay reglas a seguir que son obvias indistintamente de a quiénes
se aplica, es por eso que conductas como
la tortura son reprobables.
Los seres humanos nos hemos
desarrollado como “sociedad”, es decir que no buscamos la soledad sino la
colaboración y compañía de nuestros semejantes.
En ese mismo orden de ideas, buscamos que haya armonía en nuestro
entorno y queremos que esta no se rompa, para ello hemos designado derechos y
deberes que se aplican a todos y cada uno de nosotros y que nos dicen,
independientemente de lo que como individuo crea, qué es lo aceptable o no en
nuestro entorno. En otras palabras
hacemos lo que la sociedad dice que es correcto porque es ético, es lo que se
espera de nosotros, sin embargo el hecho que algo sea ético no significa que
sea lo correcto.
Durante el tercer Reich muchos
denunciaron, enjuiciaron o ejecutaron a inocentes porque creyeron que era su deber para con su
nación, era lo ético por hacer. Es por
eso que la ética debe sostenerse sobre la moral y no detenerse solamente a
decidir qué reglas morales son apropiadas y cuáles no. Su reflexión necesita erigirse sobre
principios inmutables como el respeto a la vida y al derecho de cada quien de buscar
su felicidad y ser feliz.
Como sociedad no deberíamos tomar
nuestras decisiones basados en lo que los demás esperan de nosotros, sino sobre lo que somos, en lo que creemos, lo
que nos ha probado ser útil en el pasado, es decir sobre lo que hemos aprendido,
pues es algo que hace parte de todos y son conceptos con los que todos nos podemos
identificar.
De esta manera es más probable que
haya menos conflictos en el momento de tomar decisiones en conjunto y podamos
llegar al punto de como nación deliberar sobre temas que nos afectan a todos
sin tener que imponer las ideas de unos pocos sobre la mayoría, o las de una
mayoría equivocada sobre todos, sino realmente poseer como sociedad una
voluntad común.
Es importante que trabajemos en
función de las dimensiones del bienestar consideradas por la teoría de las
capacidades humanas de manera que todos contemos con una alta esperanza de vida
y que dicha vida cuente con estándares dignos de manera que sea digna de ser
vivida, como acceso a atención sanitaria permanente o a educación de calidad
que nos garantice desarrollar el potencial del que individual y colectivamente
somos capaces. El tener esto en cuenta
nos garantizaría llevar a nuestro país a esferas de desarrollo y bienestar que
aún desconocemos, y reconocer que es así no por nuestra incapacidad para
lograrlo sino por la actitud que cada individuo de nuestra sociedad toma ante
la responsabilidad y el progreso y reconocer que el conseguir el bienestar
común necesariamente conlleva al bienestar individual en ese orden. Es por eso que contamos con largas y
extenuantes horas de trabajo en las que no logramos lo que en menos tiempo
trabajadores de otras latitudes consiguen.
Porque aunque sabemos que lo ético es dedicar el tiempo de trabajo a las
actividades que se nos indican y por las cuales se nos paga, empleamos largas
horas en menesteres ajenos al progreso de la empresa para la cual
trabajamos.
Pero llegar al bienestar común exige
un compromiso de todos, pues si bien es cierto que como empleados logramos
menos y “flexibilizamos” de muchas maneras la ética laboral, no es falso
afirmar que también recibimos menos y no sólo hablando de factores económicos,
pues la misma teoría de las capacidades humanas considera que la calidad de
vida no depende directamente de los ingresos recibidos. En el entorno laboral colombiano el respeto
es un concepto casi ausente, los superiores se creen con derecho a tratar a sus
subalternos de manera inaceptable por el hecho de saber que hay muchos con la
capacidad y necesidad de tomar su lugar.
El gobierno y los grandes empresarios pretenden ignorar que la
satisfacción personal que el empleado siente por la labor que realiza es el
motor que hace que se comprometa con su trabajo y eleva su autoestima, y hace
poco o nada por implementar las leyes de protección al trabajador, que como
sabemos existen en la letra solamente. De manera que el asalariado colombiano cuenta
con poquísimos beneficios, poco respeto
por parte de los superiores, casi nulo reconocimiento de logros, un sistema
inoperante ante sus necesidades y todo con el fin de aumentar las arcas de un
porcentaje ínfimo de la población.
Este comportamiento tradicional, por
parte y parte, es un círculo vicioso que de no ser interrumpido y rectificado
nos llevará a donde hemos estado siempre.