Tuesday, October 27, 2015

Reflexión sobre la Unidad I Momento 1

Los conceptos de ética y moral son frecuentemente tomados por lo mismo y a veces usados uno en vez del otro sin embargo son diferentes, de hecho la ética tiene como objeto el estudio de la moral y los códigos morales.

La palabra ética proviene del griego êthos que significa carácter.  La mayoría de filósofos están de acuerdo en que el fin último del hombre es obtener el estado de felicidad, sin embargo muchos piensan que la manera de lograrla no es individualmente sino en cooperación con los demás, haciendo aliados y construyendo puentes interpersonales, de manera que deben existir una serie de normas de comportamiento que beneficien a todos los miembros de una cultura por encima de los intereses egoístas de un individuo en particular.  Por lo tanto, idealmente los miembros de este grupo deben seguir estas normas que les permitan evolucionar en armonía desarrollando virtudes como la honestidad, el respeto, la bondad, la solidaridad, prudencia, etc.  

Las personas que desarrollan su carácter en torno a las virtudes tienden a tomar decisiones que benefician no sólo al individuo sino a los miembros del medio en el que vive, mientras que el que tiende a tomar decisiones poco virtuosas, centrándose en vicios, terminará afectando no sólo su propia existencia sino la de los que le rodean.  Estas normas o reglas que rigen una cultura o una sociedad son denominadas “moral”, mientras que el estudio y reflexión sobre estos comportamientos es la “ética” e indica lo que está justificado o es válido.

Las personas hacemos lo que es ético porque nuestra sociedad o cultura nos dice que es lo correcto, sin embargo hacemos lo que es moral porque creemos que es lo correcto.

Un individuo puede seguir un código ético determinado y aun así no tener sentido moral en absoluto, de la misma manera una persona podría violar principios éticos dentro de un sistema dado si cree que es lo moralmente correcto.


Es muy común hoy en día pensar que la moral es en esencia subjetiva, sin embargo pensadores como Adela Cortina estarían en desacuerdo dado que hay principios que aparentan ser superiores independientemente del medio en el que una cultura se desarrolle, por ejemplo el respeto a la vida, la aversión a la tortura, la solidaridad con el necesitado, entre otros.


El poster de padlet con el dilema ético elegido se pueden encontrar en esta dirección:

http://es.padlet.com/wall/vxm8v326a2b4


El sentido de la ética y su incidencia en el comportamiento humano, en las profesiones y en la sociedad contemporánea.

La ética es aquella que contesta aquellos interrogantes que se presentan en la vida de los individuos cuando éstos quieren saber qué normas morales son necesarias y deben ser seguidas.    Actualmente la ética es para muchos un asunto subjetivo, dependiente de las normas morales de la cultura o sociedad que se estudia, sin embargo para otros pensadores es más bien un tema objetivo pues hay reglas a seguir que son obvias indistintamente de a quiénes se aplica,  es por eso que conductas como la tortura son reprobables.
Los seres humanos nos hemos desarrollado como “sociedad”, es decir que no buscamos la soledad sino la colaboración y compañía de nuestros semejantes.  En ese mismo orden de ideas, buscamos que haya armonía en nuestro entorno y queremos que esta no se rompa, para ello hemos designado derechos y deberes que se aplican a todos y cada uno de nosotros y que nos dicen, independientemente de lo que como individuo crea, qué es lo aceptable o no en nuestro entorno.  En otras palabras hacemos lo que la sociedad dice que es correcto porque es ético, es lo que se espera de nosotros, sin embargo el hecho que algo sea ético no significa que sea lo correcto. 

Durante el tercer Reich muchos denunciaron, enjuiciaron o ejecutaron a inocentes  porque creyeron que era su deber para con su nación, era lo ético por hacer.   Es por eso que la ética debe sostenerse sobre la moral y no detenerse solamente a decidir qué reglas morales son apropiadas y cuáles no.  Su reflexión necesita erigirse sobre principios inmutables como el respeto a la vida y al derecho de cada quien de buscar su felicidad y ser feliz. 

Como sociedad no deberíamos tomar nuestras decisiones basados en lo que los demás esperan de nosotros,  sino sobre lo que somos, en lo que creemos, lo que nos ha probado ser útil en el pasado, es decir sobre lo que hemos aprendido, pues es algo que hace parte de todos y son conceptos con los que todos nos podemos identificar.
De esta manera es más probable que haya menos conflictos en el momento de tomar decisiones en conjunto y podamos llegar al punto de como nación deliberar sobre temas que nos afectan a todos sin tener que imponer las ideas de unos pocos sobre la mayoría, o las de una mayoría equivocada sobre todos, sino realmente poseer como sociedad una voluntad común. 
Es importante que trabajemos en función de las dimensiones del bienestar consideradas por la teoría de las capacidades humanas de manera que todos contemos con una alta esperanza de vida y que dicha vida cuente con estándares dignos de manera que sea digna de ser vivida, como acceso a atención sanitaria permanente o a educación de calidad que nos garantice desarrollar el potencial del que individual y colectivamente somos capaces.   El tener esto en cuenta nos garantizaría llevar a nuestro país a esferas de desarrollo y bienestar que aún desconocemos, y reconocer que es así no por nuestra incapacidad para lograrlo sino por la actitud que cada individuo de nuestra sociedad toma ante la responsabilidad y el progreso y reconocer que el conseguir el bienestar común necesariamente conlleva al bienestar individual en ese orden.  Es por eso que contamos con largas y extenuantes horas de trabajo en las que no logramos lo que en menos tiempo trabajadores de otras latitudes consiguen.  Porque aunque sabemos que lo ético es dedicar el tiempo de trabajo a las actividades que se nos indican y por las cuales se nos paga, empleamos largas horas en menesteres ajenos al progreso de la empresa para la cual trabajamos. 
Pero llegar al bienestar común exige un compromiso de todos, pues si bien es cierto que como empleados logramos menos y “flexibilizamos” de muchas maneras la ética laboral, no es falso afirmar que también recibimos menos y no sólo hablando de factores económicos, pues la misma teoría de las capacidades humanas considera que la calidad de vida no depende directamente de los ingresos recibidos.  En el entorno laboral colombiano el respeto es un concepto casi ausente, los superiores se creen con derecho a tratar a sus subalternos de manera inaceptable por el hecho de saber que hay muchos con la capacidad y necesidad de tomar su lugar.   El gobierno y los grandes empresarios pretenden ignorar que la satisfacción personal que el empleado siente por la labor que realiza es el motor que hace que se comprometa con su trabajo y eleva su autoestima, y hace poco o nada por implementar las leyes de protección al trabajador, que como sabemos existen en la letra solamente.   De manera que el asalariado colombiano cuenta con poquísimos beneficios,  poco respeto por parte de los superiores, casi nulo reconocimiento de logros, un sistema inoperante ante sus necesidades y todo con el fin de aumentar las arcas de un porcentaje ínfimo de la población.  
Este comportamiento tradicional, por parte y parte, es un círculo vicioso que de no ser interrumpido y rectificado nos llevará a donde hemos estado siempre.