Tuesday, December 8, 2015

Momento 5. Soluciones a la problemática presentada en el páramo de Santurbán.

Es evidente que una actitud pasiva por parte tanto de la comunidad como de las autoridades no es una opción cuando de la supervivencia de los seres vivos del nororiente de Colombia se trata.  Cada quien tiene una opinión y derecho a ella, pero en este caso, en cuanto a la preservación del páramo de Santurbán, existe un común acuerdo que se puede resumir en que el país puede prescindir de los ingresos por regalías, pero no podemos vivir sin agua.


Celso Medina, residente de Floridablanca, en la zona metropolitana de Bucaramanga, manifiesta: “Ya estamos acostumbrados a que la plata de las regalías se la roben los políticos o se pierda en burocracia, pero estamos hablando de nuestra vida y la vida de nuestros nietos, qué les vamos a dejar? Pena me diría decirles que tienen que irse de la tierra de sus abuelos porque fuimos tan pendejos de dejarnos quitar el agua y lo que les dejamos no sirve para nada”.


La comunidad en general necesita organizarse y manifestarse por medio de actividades de acción civil de manera que sus voces sean oídas por los entes gubernamentales, sean estas marchas, plantones, peticiones a las organizaciones responsables y de ser necesario huelgas.



Por otro lado, las autoridades nacionales y departamentales deben trabajar en conjunto de manera que se expidan e implementen leyes que protejan estos territorios declarándolos reservas naturales, patrimonio de los colombianos.
De igual manera, los propietarios de terrenos dentro del páramo necesitan ser concientizados de la importancia de mantener sus predios saludables y en armonía con el medio ambiente y los ecosistemas que allí se desarrollan, no se puede olvidar que no sólo la minería amenaza los recursos del páramo, sino que también la tala indiscriminada de la flora nativa para del desarrollo de  actividades agropecuarias.

Nini Yohana León, de Bucaramanga, opina al respecto: “Pues hay leyes  y normas para proteger el páramo, el problema es que no hay quién las haga valer, acá cada quien hace lo que quiere y si hay plata de por medio no hay autoridad que valga”.
Existe una alta percepción de corrupción por parte de la comunidad, que se ha visto burlada en innumerables oportunidades por las corrientes politiqueras que manejan gran parte de los recursos públicos.  Es necesaria la participación de la comunidad por medio de veedurías y controles sobre las actividades que se adelantan en Santurbán, pues aparentemente incluso bajo prohibición, se están otorgando licencias de explotación minera.




Se concluye que con el fin de conservar nuestra riqueza natural y nuestro recurso más importante, como lo es el agua, es de vital importancia la participación y compromiso ciudadano, que por una vez no puede contentarse con ser espectador de una tragedia devastadora que ocurre ante nuestros ojos.  Hay que emplear los recursos legales establecidos para casos como este y exigir el compromiso del gobierno en esta materia que sin exagerar, es de vida o muerte.

Wednesday, December 2, 2015

ENTREGA BLOG MOMENTO 4

LA ÉTICA APLICADA A LA TECNOLOGÍA Y EL MEDIO AMBIENTE

La destrucción del páramo Santurbán

Actualmente resido en la ciudad de Bucaramanga, capital del departamento de Santander.  El páramo de Santurbán, con una extensión de cerca de 142000 hectáreas suministra el agua necesaria para el sostenimiento de las  comunidades de este departamento al igual que de Norte de Santander, cerca de 2.3 millones de personas, y está conectado con los páramos Almorzadero, Cocuy, Pisba y Toda-Bijagual-Mamapacha en Boyacá.  Por otro lado vale la pena señalar que el agua que desciende de Santurbán es el principal afluente para el lago Maracaibo en Venezuela.
Santurbán es importante también para la producción de energía eléctrica en Norte de Santander, el acueducto de Cúcuta, la producción de miles de hectáreas de café, para el consumo de Bucaramanga y su área metropolitana.  Santurbán también posee un alto potencial turístico por su belleza y su riqueza en flora y fauna.
Por otro lado cientos de familias campesinas derivan su sustento de actividades agropecuarias desarrolladas en el lugar, generando empleo, ingresos y suministro de servicios públicos para nuestros campesinos.
Para infortunio de los millones de habitantes   que dependemos del páramo para subsistir y del medio ambiente, Santurbán es también rico en recursos minerales pues produce mármol, calizas, arcilla y oro.  Es por esto que empresas multinacionales están adelantando exploraciones mineras para extraer este metal precioso y otros asociados, afectando de manera destructiva los ecosistemas presentes en el área lo cual se puede notar en la desecación de las lagunas y la desaparición de especies de fauna y flora.  Estas empresas adelantan actividades de tala y quema de páramos entre otras.
Estas multinacionales adquieren los predios necesarios para adelantar su negocio, ejerciendo presión sobre los residentes nativos, para que vendan sus propiedades.
Los entes gubernamentales de Santander y Norte de Santander han tomado medidas de protección, demarcando límites, creando zonas especiales y parques naturales, sin embargo los resultados indican que como muchas de las leyes y normas de nuestro país, solo existen en el papel.
Sin embargo Santurbán también se ve amenazado por sus residentes que en aras de ver sus fortunas aumentadas, han recurrido a la deforestación para sus actividades agrícolas y pecuarias, sin contar los numerosos casos de minería ilegal que actualmente azotan el páramo.
Quienes favorecen los proyectos mineros dicen que estos harán de Santander un foco de producción de oro, brindando oportunidades por las regalías que se obtendrían, a saber, cerca de 15 millones de dólares al año. Vale la pena preguntarnos si esta cantidad es suficiente para cubrir los daños que causaría la actividad minera en los ecosistemas de Santurbán.
Quienes no están de acuerdo con el proyecto manifiestan que esta actividad generaría ciertos problemas sociales típicos de la producción del oro como prostitución,  corrupción y el encarecimiento de los productos y servicios en la zona.  Además tendremos los problemas ambientales pues para la extracción del oro es necesario emplear cianuro.  Para obtener 10 gramos de oro se necesitan 10000 litros de agua y remover 10 toneladas de tierra y roca.  Si se hacen cálculos, la extracción de oro que permita obtener 15 millones de dólares al año en regalía implica devastar el páramo, destruyendo su flora y su fauna, dejando a la vez a más de dos millones de personas sin agua, eliminando uno de los recursos hídricos más importantes de Colombia.
Sabemos, por Aristóteles, de la importancia de la  economía a la hora de analizar dilemas éticos y políticos que afectan a una sociedad.  Igualmente entendemos que el concepto de ética se relaciona con un buen comportamiento en el sentido humano. La ética ambiental direcciona problemas que afectan a los seres vivos a lo largo del tiempo y el espacio.
Aunque alguien tenga el derecho de propiedad (y los que este conlleva) sobre una zona determinada, no es justificable ni ético ejercerlos en detrimento de la comunidad buscando únicamente un fin egoísta. Este es claramente el caso de las empresas mineras que ven sus actividades impulsadas por sus propios intereses egoístas,  pero a su vez restringidas por las limitaciones que la sociedad afectada intenta demarcar.  Además estas empresas han recurrido a presiones fuera de lugar sobre los propietarios de los terrenos para apoderarse de dichos predios, lo cual tampoco es ético desde ningún punto de vista.
No es ético tampoco, económicamente hablando, arruinar un conjunto de ecosistemas por una actividad meramente comercial, pues los beneficios obtenidos con este tipo de actividades se circunscribe únicamente al campo económico, generando una ganancia ridícula en comparación con el impacto ambiental causado, desastroso para los seres vivos del oriente colombiano y parte del occidente venezolano.
En general, los beneficios se verían cosechados por los intereses egoístas de las empresas multinacionales con licencia para obtener el oro y sus esbirros en los entes gubernamentales, quienes ejercen estas actividades con fines única y exclusivamente económicos, mientras que la población colombiana, se vería afectada de manera negativa más allá de cualquier predicción.  Una vez se acabe el agua y el oro y el páramo Santurbán sea convertido en un desierto inhabitable, el nororiente colombiano se haría inhabitable. 
Finalmente es poco razonable sacrificar un recurso esencial para la vida humana como lo es el agua, el cual tiene también un altísimo potencial económico a largo plazo, en función de la producción de un metal precioso cuyo único fin es enriquecer no más allá de los bolsillos de unos pocos.