Wednesday, December 2, 2015

ENTREGA BLOG MOMENTO 4

LA ÉTICA APLICADA A LA TECNOLOGÍA Y EL MEDIO AMBIENTE

La destrucción del páramo Santurbán

Actualmente resido en la ciudad de Bucaramanga, capital del departamento de Santander.  El páramo de Santurbán, con una extensión de cerca de 142000 hectáreas suministra el agua necesaria para el sostenimiento de las  comunidades de este departamento al igual que de Norte de Santander, cerca de 2.3 millones de personas, y está conectado con los páramos Almorzadero, Cocuy, Pisba y Toda-Bijagual-Mamapacha en Boyacá.  Por otro lado vale la pena señalar que el agua que desciende de Santurbán es el principal afluente para el lago Maracaibo en Venezuela.
Santurbán es importante también para la producción de energía eléctrica en Norte de Santander, el acueducto de Cúcuta, la producción de miles de hectáreas de café, para el consumo de Bucaramanga y su área metropolitana.  Santurbán también posee un alto potencial turístico por su belleza y su riqueza en flora y fauna.
Por otro lado cientos de familias campesinas derivan su sustento de actividades agropecuarias desarrolladas en el lugar, generando empleo, ingresos y suministro de servicios públicos para nuestros campesinos.
Para infortunio de los millones de habitantes   que dependemos del páramo para subsistir y del medio ambiente, Santurbán es también rico en recursos minerales pues produce mármol, calizas, arcilla y oro.  Es por esto que empresas multinacionales están adelantando exploraciones mineras para extraer este metal precioso y otros asociados, afectando de manera destructiva los ecosistemas presentes en el área lo cual se puede notar en la desecación de las lagunas y la desaparición de especies de fauna y flora.  Estas empresas adelantan actividades de tala y quema de páramos entre otras.
Estas multinacionales adquieren los predios necesarios para adelantar su negocio, ejerciendo presión sobre los residentes nativos, para que vendan sus propiedades.
Los entes gubernamentales de Santander y Norte de Santander han tomado medidas de protección, demarcando límites, creando zonas especiales y parques naturales, sin embargo los resultados indican que como muchas de las leyes y normas de nuestro país, solo existen en el papel.
Sin embargo Santurbán también se ve amenazado por sus residentes que en aras de ver sus fortunas aumentadas, han recurrido a la deforestación para sus actividades agrícolas y pecuarias, sin contar los numerosos casos de minería ilegal que actualmente azotan el páramo.
Quienes favorecen los proyectos mineros dicen que estos harán de Santander un foco de producción de oro, brindando oportunidades por las regalías que se obtendrían, a saber, cerca de 15 millones de dólares al año. Vale la pena preguntarnos si esta cantidad es suficiente para cubrir los daños que causaría la actividad minera en los ecosistemas de Santurbán.
Quienes no están de acuerdo con el proyecto manifiestan que esta actividad generaría ciertos problemas sociales típicos de la producción del oro como prostitución,  corrupción y el encarecimiento de los productos y servicios en la zona.  Además tendremos los problemas ambientales pues para la extracción del oro es necesario emplear cianuro.  Para obtener 10 gramos de oro se necesitan 10000 litros de agua y remover 10 toneladas de tierra y roca.  Si se hacen cálculos, la extracción de oro que permita obtener 15 millones de dólares al año en regalía implica devastar el páramo, destruyendo su flora y su fauna, dejando a la vez a más de dos millones de personas sin agua, eliminando uno de los recursos hídricos más importantes de Colombia.
Sabemos, por Aristóteles, de la importancia de la  economía a la hora de analizar dilemas éticos y políticos que afectan a una sociedad.  Igualmente entendemos que el concepto de ética se relaciona con un buen comportamiento en el sentido humano. La ética ambiental direcciona problemas que afectan a los seres vivos a lo largo del tiempo y el espacio.
Aunque alguien tenga el derecho de propiedad (y los que este conlleva) sobre una zona determinada, no es justificable ni ético ejercerlos en detrimento de la comunidad buscando únicamente un fin egoísta. Este es claramente el caso de las empresas mineras que ven sus actividades impulsadas por sus propios intereses egoístas,  pero a su vez restringidas por las limitaciones que la sociedad afectada intenta demarcar.  Además estas empresas han recurrido a presiones fuera de lugar sobre los propietarios de los terrenos para apoderarse de dichos predios, lo cual tampoco es ético desde ningún punto de vista.
No es ético tampoco, económicamente hablando, arruinar un conjunto de ecosistemas por una actividad meramente comercial, pues los beneficios obtenidos con este tipo de actividades se circunscribe únicamente al campo económico, generando una ganancia ridícula en comparación con el impacto ambiental causado, desastroso para los seres vivos del oriente colombiano y parte del occidente venezolano.
En general, los beneficios se verían cosechados por los intereses egoístas de las empresas multinacionales con licencia para obtener el oro y sus esbirros en los entes gubernamentales, quienes ejercen estas actividades con fines única y exclusivamente económicos, mientras que la población colombiana, se vería afectada de manera negativa más allá de cualquier predicción.  Una vez se acabe el agua y el oro y el páramo Santurbán sea convertido en un desierto inhabitable, el nororiente colombiano se haría inhabitable. 
Finalmente es poco razonable sacrificar un recurso esencial para la vida humana como lo es el agua, el cual tiene también un altísimo potencial económico a largo plazo, en función de la producción de un metal precioso cuyo único fin es enriquecer no más allá de los bolsillos de unos pocos.






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