LA ÉTICA APLICADA A LA TECNOLOGÍA Y EL MEDIO
AMBIENTE
La destrucción del páramo Santurbán
Actualmente resido en
la ciudad de Bucaramanga, capital del departamento de Santander. El páramo de Santurbán, con una extensión de
cerca de 142000 hectáreas suministra el agua necesaria para el sostenimiento de
las comunidades de este departamento al
igual que de Norte de Santander, cerca de 2.3 millones de personas, y está
conectado con los páramos Almorzadero, Cocuy, Pisba y Toda-Bijagual-Mamapacha
en Boyacá. Por otro lado vale la pena
señalar que el agua que desciende de Santurbán es el principal afluente para el
lago Maracaibo en Venezuela.
Santurbán es importante
también para la producción de energía eléctrica en Norte de Santander, el
acueducto de Cúcuta, la producción de miles de hectáreas de café, para el consumo
de Bucaramanga y su área metropolitana.
Santurbán también posee un alto potencial turístico por su belleza y su
riqueza en flora y fauna.
Por otro lado cientos
de familias campesinas derivan su sustento de actividades agropecuarias
desarrolladas en el lugar, generando empleo, ingresos y suministro de servicios
públicos para nuestros campesinos.
Para infortunio de los millones
de habitantes que dependemos del páramo para subsistir y del
medio ambiente, Santurbán es también rico en recursos minerales pues produce
mármol, calizas, arcilla y oro. Es por
esto que empresas multinacionales están adelantando exploraciones mineras para
extraer este metal precioso y otros asociados, afectando de manera destructiva
los ecosistemas presentes en el área lo cual se puede notar en la desecación de
las lagunas y la desaparición de especies de fauna y flora. Estas empresas adelantan actividades de tala
y quema de páramos entre otras.
Estas multinacionales
adquieren los predios necesarios para adelantar su negocio, ejerciendo presión
sobre los residentes nativos, para que vendan sus propiedades.
Los entes
gubernamentales de Santander y Norte de Santander han tomado medidas de
protección, demarcando límites, creando zonas especiales y parques naturales,
sin embargo los resultados indican que como muchas de las leyes y normas de
nuestro país, solo existen en el papel.
Sin embargo Santurbán
también se ve amenazado por sus residentes que en aras de ver sus fortunas
aumentadas, han recurrido a la deforestación para sus actividades agrícolas y
pecuarias, sin contar los numerosos casos de minería ilegal que actualmente
azotan el páramo.
Quienes favorecen los
proyectos mineros dicen que estos harán de Santander un foco de producción de
oro, brindando oportunidades por las regalías que se obtendrían, a saber, cerca
de 15 millones de dólares al año. Vale la pena preguntarnos si esta cantidad es
suficiente para cubrir los daños que causaría la actividad minera en los
ecosistemas de Santurbán.
Quienes no están de
acuerdo con el proyecto manifiestan que esta actividad generaría ciertos
problemas sociales típicos de la producción del oro como prostitución, corrupción y el encarecimiento de los
productos y servicios en la zona. Además
tendremos los problemas ambientales pues para la extracción del oro es
necesario emplear cianuro. Para obtener
10 gramos de oro se necesitan 10000 litros de agua y remover 10 toneladas de
tierra y roca. Si se hacen cálculos, la
extracción de oro que permita obtener 15 millones de dólares al año en regalía
implica devastar el páramo, destruyendo su flora y su fauna, dejando a la vez a
más de dos millones de personas sin agua, eliminando uno de los recursos
hídricos más importantes de Colombia.
Sabemos, por
Aristóteles, de la importancia de la economía a la hora de analizar dilemas éticos
y políticos que afectan a una sociedad.
Igualmente entendemos que el concepto de ética se relaciona con un buen
comportamiento en el sentido humano. La ética ambiental direcciona problemas
que afectan a los seres vivos a lo largo del tiempo y el espacio.
Aunque alguien tenga el
derecho de propiedad (y los que este conlleva) sobre una zona determinada, no es
justificable ni ético ejercerlos en detrimento de la comunidad buscando
únicamente un fin egoísta. Este es claramente el caso de las empresas mineras
que ven sus actividades impulsadas por sus propios intereses egoístas, pero a su vez restringidas por las limitaciones
que la sociedad afectada intenta demarcar.
Además estas empresas han recurrido a presiones fuera de lugar sobre los
propietarios de los terrenos para apoderarse de dichos predios, lo cual tampoco
es ético desde ningún punto de vista.
No es ético tampoco,
económicamente hablando, arruinar un conjunto de ecosistemas por una actividad
meramente comercial, pues los beneficios obtenidos con este tipo de actividades
se circunscribe únicamente al campo económico, generando una ganancia ridícula
en comparación con el impacto ambiental causado, desastroso para los seres
vivos del oriente colombiano y parte del occidente venezolano.
En general, los
beneficios se verían cosechados por los intereses egoístas de las empresas
multinacionales con licencia para obtener el oro y sus esbirros en los entes
gubernamentales, quienes ejercen estas actividades con fines única y
exclusivamente económicos, mientras que la población colombiana, se vería
afectada de manera negativa más allá de cualquier predicción. Una vez se acabe el agua y el oro y el páramo
Santurbán sea convertido en un desierto inhabitable, el nororiente colombiano
se haría inhabitable.
Finalmente es poco
razonable sacrificar un recurso esencial para la vida humana como lo es el
agua, el cual tiene también un altísimo potencial económico a largo plazo, en
función de la producción de un metal precioso cuyo único fin es enriquecer no
más allá de los bolsillos de unos pocos.
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